Esta vez escribiremos sobre una civilización medieval que se ha solidificado en el imaginario popular: los vikingos

por Mónica Hinojosa Becerra e Isidro Marín Gutiérrez, @isidromarin  

Los vikingos se consolidaron entre los siglos VIII y XI, concretamente entre el año 793, que fue el año del ataque vikingo del monasterio inglés de Lindisfarne hasta la derrota del rey vikingo Harald Hardraade en la batalla del Puente de Standford en el 1066. Con este artículo daremos una breve visión sobre el consumo de sustancias enteógenas y la utilización de cáñamo por parte de este pueblo del cual tenemos constancias arqueológicas.

Hemos de entender que los vikingos utilizaban el cannabis únicamente con fines textiles y marítimos (cabos, cuerdas, velas, etc.). Se han encontrado sogas de cáñamo en Islandia que fueron llevadas por los vikingos. Junto con restos de tela y redes de cáñamo en tumbas vikingas de Noruega y semillas de cannabis en naves vikingas del año 850 (Rudgley, 1999:91). Pero parece ser que los vikingos no utilizaban el cannabis como sustancia recreativa o religiosa. En los Eddas vikingos se habla más del hidromiel que era una bebida propia de los dioses.

En el yacimiento arqueológico de Sosteli, en el Condado meridional de Vest-Agder, al sur de Noruega, existen pruebas de que los agricultores vikingos cultivaban cáñamo. Tras realizar análisis de carbono catorce el cáñamo encontrado en el complejo arqueológico podría fecharse entre el 650 y el 800. Y aunque no se trata del primer signo del cultivo de cáñamo descubierto en Noruega, sí es cierto que parece ser el hallazgo más extenso hasta el momento. Los otros aportes encontrados son granos de polen de cáñamo según Frans-Arne Stylegar, arqueólogo noruego. Sosteli se encuentra alejado de los grandes centros de población vikinga, donde se han realizado otros hallazgos de cannabis. Entendemos que el cáñamo es la misma planta a la que llamamos cannabis o marihuana. Pero nada hace indicar que los vikingos cultivaban la planta para uso recreativo, médico o religioso. Lo más probable es que se cultivara para la fabricación de textiles y cuerdas. El material localizado surgió por casualidad de un proyecto de investigación noruego-danés en Sosteli en la década de los años 40 y 50 del siglo XX. Los científicos tomaron muestras de polen de un pantano cercano a la excavación original.

Las muestras fueron olvidadas y se descubrieron de nuevo por Catherine Jessen del Museo Nacional de Dinamarca. Stylegar y Jessen presentaron su descubrimiento en la revista ‘Viking’. Jessen, geóloga experta en el muestreo de polen, afirma que la turbera donde se tomaron las muestras fue desecada. La turba es ahora mucho más seca, y las posibilidades de hacer un descubrimiento similar en la actualidad son nulas. Los científicos noruegos creen que los agricultores vikingos colocaban las plantas cosechadas en las ciénagas para mantenerlas húmedas, facilitando luego su extracción de fibras ¿Por qué tirar el cáñamo a una zona pantanosa? Esto tiene su razón ya que es un proceso que se debe de hacer con las plantas de cáñamo para poder transformarlas en fibras. En España este proceso se llama “enriado” o “cocido del cáñamo”. Las plantas de cáñamo deben de sufrir un proceso de oxidación introduciéndolas completamente en balsas de agua o metiéndolas en un río (en el caso vikingo en una ciénaga). Con el tiempo y al oxidarse emergen del agua grandes burbujas constantemente (de ahí el nombre de “cocido de cáñamo”). La palabra “enriado” proviene que tenía lugar antiguamente en España en los ríos. Su objetivo siempre es el mismo, el de descomponer la materia de pectina de la planta a fin de liberar el revestimiento de fibra (Hansen, 2015:107). Los investigadores noruegos rechazan la posibilidad de que se tratase de plantas silvestres. Para ellos eran plantas de cáñamo cultivadas por los agricultores vikingos.

La arqueóloga Marianne Vedeler, del Museo de Historia Cultural de Oslo y experta en textiles de época vikinga, desconoce si el cáñamo podría haber sido utilizado como un medicamento. Pero afirma que la mayor parte fue utilizada en la producción textil y cordaje. La fibra de cáñamo se utilizó durante la Edad Media para la fabricación cuerda, de ropa y otros productos textiles. Quedan pocas evidencias de estos textiles ya que tienen una rápida putrefacción por lo que es muy difícil encontrarlos en yacimientos arqueológicos bien conservados. Las telas vikingas mejor conservadas es la vestimenta de lana ya que sus fibras son mejor preservadas.

Los berserker y su consumo de amanitas

Observamos que los vikingos no utilizaban el cannabis con fines recreativos o religiosos. A excepción de la guardia varega, entre los siglos X y XIV, que servían como la guardia personal de los emperadores bizantinos. Pero sí sabemos del consumo de otras sustancias.

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Los berserker (también llamados ulfhednar) eran guerreros vikingos que combatían semidesnudos, cubiertos de pieles. Eran guerreros profesionales y soldados robustos. Formaban parte de la élite de los reyes vikingos y eran considerados miembros de la clase alta de su sociedad. A la hora de un ataque ocupaban las primeras filas. Era el núcleo a través del cual se construía un ejército.

Entraban en combate bajo cierto trance de perfil psicótico. Eran insensibles al dolor y si estaban heridos en la batalla no lo sentían y seguían adelante. Fuertes como osos o toros, llegaban a morder sus escudos y no había fuego ni acero que los detuviera (Lavelle, 2010). De hecho se descubrió unas piezas de ajedrez en la isla de Lewis (Escocia) del siglo XII. Las torres están representadas por los guerreros berserker que son figuras de pie mordiendo sus escudo. Sus dientes sobresalen por el borde externo del escudo. Llevan largas cotas de malla hasta el pie y utilizan cascos en forma cónica variada teniendo algunos el protector nasal.

Se lanzaban al combate con furia ciega, incluso sin armadura ni protección alguna. Hasta se ha testimoniado el caso de que se lanzaban al agua antes de tiempo desde un drakkar y se ahogaban. Su sola presencia atemorizaba a sus enemigos e incluso a sus compañeros de batalla, pues en estado de trance no estaban en condiciones de distinguir aliados de enemigos (Velasco Laguna, 2012). Cuando enloquecían aparecía gente muerta a su alrededor.

El origen etimológico de esta palabra es incierto. Una teoría dice que deriva de bare («desnudo») y serkr (prenda de vestir similar a una camisa) lo que significaría “sincamisa”. Otra teoría afirma que deriva del germánico berr («oso»), ya que solían usar pieles de animales como osos o lobos. Por otro lado Ulfhednar se puede traducir como piel de lobo y los berserker originaron el mito del hombre lobo (Harrison, 1993). De aquí proviene la palabra inglesa Berserk que significa en español “enloquecido”. La leyenda cuenta que al vestirse con pieles de animales adquirían poderes especiales. Que podían mudar su aspecto y transformarse en animales salvajes. Es como si de alguna forma entrasen en el mundo de los espíritus y adoptasen las características del animal con el que intentaban entrar en contacto (Farmer, 2015).

Según algunas investigaciones parece que la amanita muscaria (también conocido como matamoscas o falsa oronja, es un hongo muy común) la usaron los vikingos antes de sus ataques, otorgándoles fuerza y agresividad. Podemos deducirlo de una historia de la mitología nórdica que cuenta cómo Odín fue perseguido por los demonios y que de la boca de Sleipnir, el caballo con seis patas, cayó una espuma roja que se transformó en amanitas.

Su consumo de amanitas les ayudaba a creer en sus capacidades animales. Ayudaban a los berserker a entrar en el estado mental apropiado para la lucha. Pero las amanitas son tan tóxicas que se deben de preparar de una forma específica. Los sombreros de las setas se dejan secar y luego se trituran para luego realizar una bebida caliente. Para acelerar el proceso se podían mezclar con alguna bebida alcohólica, lo más probable fuera el hidromiel. Lo usaban para lavar las setas y disolver rápidamente los químicos. Esta práctica de cocer las amanitas en líquido sirve como catalizador facilitando la absorción de la sustancia en el cuerpo. El hidromiel intensificaba sus efectos y en media hora aparecían contracciones musculares, sudor, salivación y sacar espuma por la boca. Los efectos secundarios eran tan negativos que lo más probable es que no estarían en condiciones de luchar. Cuando las setas pasan por el cuerpo liberan sus toxinas así que beberían la orina de un berserker que hubiera ingerido las setas. Así no tendrían reacciones negativas todo el grupo y conservaban los efectos enteógenos. Con los poderes enteógenos en su cuerpo era un aliciente más para la lucha.

Existe la teoría de que su resistencia e indiferencia al dolor provenían del consumo de hongos alucinógenos como la amanita muscaria (Fabing, 1956). Otros investigadores afirman que es gracias a la ingesta de pan o cerveza contaminados por cornezuelo del centeno, con alto contenido en compuestos del ácido lisérgico, precursor del LSD. Los vikingos consumían cerveza con beleño negro, planta enteógena de la familia de las solanáceas. El beleño produce una sensación de gran ligereza, parece que uno pierde peso y se siente tan ingrávido que acaba creyendo que se eleva por los aires. Por otra parte, la belladona causa furia y violencia, no raramente acompañadas de carcajadas delirantes (Dineley, 2004).

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Los berserker son fanáticos religiosos. Son fieles devotos del dios Odín, el dios de la guerra. Los berserker pensaban que habían sido elegidos por Odín. Luchar por él y morir por él era un privilegio. La muerte en la batalla era una garantía de que irían al Valhala, que es el paraíso de los guerreros en el más allá. Esa aceptación de la muerte es lo que convierte a los vikingos en los enemigos más temidos. La religión de los berserker les inducía a mostrar una gran furia en combate, mostrando una invulnerable mitad humana y otra mitad animal. Sus dioses exigían tener la muerte más noble en el campo de batalla.

Mencionados en poemas y sagas

Se les menciona en la poesía y en las sagas que eran historias sobre los vikingos escritos entre los siglos IX y XIV. En las sagas los berserker aparecen mencionados individualmente o en grupos de dos, normalmente hermanos. Otras veces aparecen grupos de hasta una docena, pero no era lo común. En la saga de Egil Skallagrímson aparecen doce berserkers como el número adecuado de guerreros al servicio de la guardia personal de un rey. En la saga de Hrólfr Kraki, el rey aparece acompañado de berserkers, destacando Bödvar Bjarki, que según la leyenda se transformaba en un impresionante oso durante las batallas.

En la Saga de Grettir, Harald I de Noruega, unificador del reino, aparecía acompañado por los berserker en sus campañas. Iban sin cota de malla y actuaban como perros rabiosos o lobos. Esto provocaba desconcierto y el colapso en las filas de los enemigos. Pero un día de otoño de 1066 pasará a la historia como el momento más glorioso de los berserker. Un berserker contra un ejército entero anglosajón en un puente en Inglaterra. Los soldados del rey anglosajón Harold iban cayendo derribados. Según la crónica anglosajona murieron 40 soldados anglosajones hasta que finalmente fue derribado. Lo mató un anglosajón que fue debajo del puente con su lanza. Todo el ejército vikingo cayó y su rey Harald Hardraade murió con una flecha en su cuello. Fue llamado la batalla en el Puente de Stanford. Fue el principio del fin de los vikingos.

Los berserker fueron posteriormente marginados por la sociedad por considerárseles locos. Una leyenda nórdica cristiana contaba que se convertían en hombres lobo, lo que motivó que se les temiera más y se les recluyera por considerarlos poseídos por el diablo. La llegada del cristianismo fue el final de los berserker. En 1015, el jarl Eiríkr Hákonarson de Noruega declaró a los berserkers fuera de la ley. Luego el gragás (ley escrita) de Islandia hizo lo propio y hacia el siglo XII los berserkers habían desaparecido. Se consideraron degenerados e inaceptables en la nueva sociedad cristiana nórdica.

BIBLIOGRAFÍA

Dineley, M. (2004). Barley, malt and ale in the Neolithic. British Archaeological Reports.

Fabing. H.D. (1956). On Going Berserk: A Neurochemical Inquiry. Scientific Monthly. 83: 232

Farmer, N. (2015). The sea of trolls. New York: Saga Press.

Hansen, F. (2015). La economía del cáñamo en la España suroriental. El cultivo, manipulación y transformación del cáñamo en su significado para la estructura social de las vegas. Alicante: Universidad de Alicante.

Harrison, M. (1993). Viking Hersir 793-1066 AD. Oxford: Osprey Publishing.

Lavelle, R. (2010). Alfred’s Wars: Sources and Interpretations of Anglo-Saxon Warfare in the Viking Age. Boydell & Brewer.

Rudgley, R. (1999) Enciclopedia de las substancias psicoactivas, Barcelona: Paidós Divulgación.

Velasco Laguna, M. (2012). Breve historia de los vikingos. Madrid: Ediciones Nowtilus S. L.

Acerca del autor

Isidro Marín Gutiérrez nació en la ciudad de Huelva en 1975. Es Doctor en Antropología Social y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha publicado 29 artículos en revistas científicas, 18 libros y 15 capítulos de libros. Entre sus múltiples publicaciones e investigaciones