Introducción sobre el LAAM
El LAAM (Levo Alfa Acetil Metadol) es otro medicamento de la familia de los opiáceos que ha sido empleado en el tratamiento de pacientes dependientes a la heroína, fundamentalmente como alternativa para aquellos que, por un motivo u otro, no podían beneficiarse de los programas de mantenimiento con metadona. No obstante, el recorrido de esta sustancia es muy corto y, a día de hoy, la suya es más bien la historia de un fracaso, aun cuando técnicamente sigue contando con el visto bueno de la FDA norteamericana (Food and Drug Administration). De tal manera que, a la hora de la verdad, la última palabra aún no ha sido pronunciada.
Orígenes y características del LAAM
Un fármaco prometedor
El LAAM es un opioide sintético creado en el año 1948 por químicos alemanes para ser empleado como analgésico. Décadas más tarde (1993) fue aprobado su uso en los Estados Unidos para el tratamiento de la dependencia a opiáceos. La Comunidad Europea autorizó su utilización con los mismos fines en julio de 1997 y, en España, el Ministerio de Sanidad y el Plan Nacional Sobre Drogas dieron vía libre a su dispensación en 1999.
El levacetilmetadol ejerce sus efectos clínicos mediante dos mecanismos. De una parte, actúa en sustitución de los opiáceos (heroína, morfina, metadona…) bloqueando los receptores neuronales y suprimiendo el síndrome de abstinencia. De otro lado, el consumo regular y continuado produce una tolerancia cruzada que lleva a bloquear los efectos placenteros y eufóricos derivados de la administración de opiáceos con fines hedonistas. De forma que, por ejemplo, la inyección intravenosa de una dosis habitual de heroína no produciría gratificación alguna.
El LAAM, por lo demás, no es activo vía parenteral, de modo que su atractivo como droga de abuso entre el colectivo de usuarios de heroína es menor que el de otras sustancias.
Administrado vía oral es detectado en plasma entre 15 y 30 minutos después de la toma, y produce efectos perceptibles entre dos y cuatro horas después de la ingestión. Una dosis única vía oral de 30 a 60 mg elimina el síndrome de abstinencia durante 24 y 48 horas respectivamente en usuarios de dosis altas de morfina. Cantidades superiores a los 80 mg suprimen el síndrome de abstinencia durante 72 horas.
El efecto del levacetilmetadol es, además, más suave que el de otros sustitutos opiáceos. Produce menos sedación y menos euforia, lo cual conlleva un menor riesgo de dependencia. El síndrome de abstinencia tarda más en aparecer y también es más suave, aunque más duradero que el asociado a otros opioides.
Todas estas características lo convertían, en términos teóricos, en una buena alternativa al tratamiento con metadona y, consecuentemente, su eficacia y utilidad fue puesta a prueba en muchos países mediante estudios controlados y comparativos (metadona versus LAAM).
Por mencionar alguno a modo de ejemplo ilustrativo:
Durante 26 semanas se evaluó a un grupo de 315 pacientes que recibían una dosis diaria de metadona o tres dosis semanales de LAAM. Éstos últimos consumieron menos opiáceos fuera del tratamiento que los primeros (40 % frente a 60 %).

En otro estudio con 62 pacientes, aquellos que recibían LAAM consumieron menos heroína que los que recibieron metadona. Pasados los tres primeros meses de tratamiento, los pacientes podían elegir la modalidad terapéutica a seguir a lo largo de los siguientes seis meses: la mayoría (27 frente a 12) escogió el levacetilmetadol debido a que, según sus propios informes, producía menos síndrome de abstinencia, menos efectos secundarios desagradables, un menor deseo por el consumo de heroína y, además, bastaba con administrárselo tres veces por semana en lugar de diariamente, lo cual tenía consecuencias positivas en su vida social y laboral.
Los resultados de todos estos estudios controlados llevaron, como ya hemos mencionado anteriormente, a que este producto fuese incluido en la farmacopea occidental como piedra angular de una alternativa terapéutica más en el tratamiento de pacientes adictos a la heroína. En el año 1999, por ejemplo, ya se habían tratado en España a 220 pacientes, con un éxito terapéutico del 78 % y a un coste de entre 50.000 y 80.000 pesetas los 500 mililitros según palabras del presidente de la Comisión Nacional de Agonistas.
Complicaciones del LAAM
El lado oscuro
Lógicamente, no todo podía ser positivo y el LAAM, al igual que cualquier otro medicamento, fue revelando sus posibles efectos secundarios indeseados, sus riesgos, sus contraindicaciones…
En las especificaciones del producto que señalaba SIPACO Internacional Lda (fabricante y distribuidor de levacetilmetadol en Europa) se podía leer, entre otras cuestiones, lo siguiente:
Precauciones:
Se utilizará con extremada precaución en las siguientes situaciones:
Pacientes de alto riesgo: pacientes con intentos de suicidio con opiáceos, sobre todo si los antidepresivos tricíclicos, el alcohol y otros agentes con acción central, forman parte de su adicción.
Traumatismos craneales y elevación de la presión intracraneal: en vista del perfil de ORLAAM como μ -agonista, deberá emplearse en dichos pacientes con extremada precaución y sólo si se considera esencial.
Asma y otras condiciones respiratorias: al igual que los demás opiáceos, ORLAAM se empleará con precaución en pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o cor pulmonale y en pacientes con una reserva respiratoria substancialmente reducida, depresión respiratoria preexistente, hipoxia o hipercapnia.
Pacientes con riesgo especial: en ciertos pacientes, tales como ancianos, personas debilitadas y quienes padezcan hipertrofia prostática o estenosis de la uretra, los opiáceos se administrarán con precaución, utilizando una dosis inicial reducida.
Interacciones farmacológicas: medicamentos contraindicados

– Antihistamínicos.
– Antimaláricos (cloroquina, halofantrina o quinina).
– Bloqueantes del canal de calcio (bepridil, lidoflazina, prenilamina o terodilina).
– Neurolépticos que prolongan el intervalo QT (clorpromacina, haloperidol, pimozida, ertindol, sultoprida o tioridacina)
– Antidepresivos (amitriptilina, doxepina, imipramina o maprotilina)
– Otros medicamentos (cisaprida, eritromicina IV, ketanserina, pentamidina IV, esparfloxacina o espiramicina).
Efectos secundarios y reacciones adversas
Generales: astenia, dolor de espalda, escalofríos, edema, sofocos, síndrome de gripe y malestar, dependencia.
Gastrointestinales: dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, boca seca, náusea, vómitos.
Sistema nervioso: sueños anormales, ansiedad, disminución del apetito sexual, insomnio, somnolencia.
Respiratorio: tos, rinitis, bostezos.
Piel: sudor, erupciones.

Urogenital: eyaculación difícil, impotencia, amenorrea, piuria.
Hepática: hepatitis y alteración de los parámetros hepáticos.
Cardiovascular: hipotensión ortostática. Prolongación del intervalo QT que provoca, en algunos casos, arritmias severas. “torsade de Pointes”, y cambios no específicos de la onda T y del ST.
Conclusiones
La retirada del mercado europeo
Los problemas cardiovasculares que acabamos de mencionar dieron lugar a que en marzo de 2001 fuese retirado del mercado europeo (es decir, apenas cuatro años después de haber sido aprobado su uso en la Comunidad Europea y sólo dos después de haberse aprobado en España). El motivo radicaba en que en ese corto período se habían producido ya diez reacciones fatales o muy graves que evidenciaban el elevado riesgo (no detectado en los estudios previos) que el uso de esta sustancia conllevaba para determinados pacientes. En vista de lo cual, la Agencia Europea para la Evaluación de Productos Médicos desaconsejaba su uso en favor de alternativas más seguras ya disponibles.
Situación actual en Estados Unidos
Permanencia en los Estados Unidos
Hasta el año 1993, el levacetilmetadol había estado clasificado en la Lista I de las sustancias controladas en Estados Unidos, es decir, aquella compuesta por productos a los que no se les reconoce ninguna utilidad médica. En ese año, pasa a ser clasificado en la Lista II en la que figuran sustancias con alto potencial de abuso y dependencia pero que tienen utilidad médica. A día de hoy, continúa figurando en dicha lista, de modo que, técnicamente, sigue siendo un medicamento.
A raíz de los graves efectos adversos de tipo cardiovascular, la FDA incluyó un etiquetado especial para el producto y una serie de advertencias y recomendaciones de cara a su uso, como realizar previamente una evaluación en profundidad del sistema cardiovascular de los potenciales pacientes. La cuestión es que, en la práctica, los médicos y los centros de tratamiento dejaron de utilizar este fármaco para evitar posibles complicaciones graves, tanto es así que en el año 2003 los laboratorios Roxane (encargados de la producción y del suministro de LAAM en los EE.UU.) cesaron el abastecimiento y la comercialización.
Reflexiones finales
Negro presente. Futuro incierto
Teniendo en cuenta que en Canadá y en Australia este medicamento no está aprobado, que en Europa está prohibido y que en Estados Unidos, aun cuando cuenta con el beneplácito de la FDA, nadie lo comercializa ni lo utiliza, cabría concluir que ha pasado a mejor vida y que ya sólo es cosa del pasado. Y en términos prácticos así es.
No obstante, dadas las importantes ventajas que puede aportar el uso de LAAM en terapia, todavía después de su prohibición o retirada comercial en Occidente, hay profesionales e investigadores que continúan albergando esperanzas en su utilidad terapéutica y que, de hecho, tras realizar estudios controlados vuelven, de nuevo, a demostrar su eficacia.
En el 2007, por ejemplo, se comparó del mantenimiento con metadona frente al LAAM en un programa de un año de duración en el que participaron 315 pacientes. Los resultados demostraron que el 57,4 % de los que recibieron levacetilmetadol completaron el tratamiento, frente al 46,2 % de los que recibieron metadona. Los que recibieron LAAM fueron arrestados o encarcelados en menor medida, consumieron menos opiáceos fuera del tratamiento y se mantuvieron abstinentes en mayor medida durante las últimas semanas del tratamiento. Todo ello en ausencia de efectos adversos o complicaciones destacables de tipo cardiovascular o de cualquier otra índole. De tal manera que las conclusiones de la investigación venían a indicar que el LAAM es más efectivo que la metadona a la hora de retener a los pacientes en el tratamiento y en mantener la abstinencia.

En razón de ello, aun cuando actualmente el levacetilmetadol es un medicamento desahuciado e inexistente en los centros de tratamiento de drogodependientes, hay quien se pregunta si, tal vez, algún día regresará de entre los muertos… Lo cual, ciertamente, puede parecernos improbable, pero desde luego no imposible. El tiempo lo dirá.
REFERENCIAS
Anglin. “Levo-alpha-acetylmethadol (LAAM) versus methadone maintenance: 1-year treatment retention, outcomes and status”. Addiction. 2007 sep; 102 (9): 1432-42.
Página web de Pubmed: https://goo.gl/hWRZu4.
EMA. Public statement on the recommendation to suspend the marketing authorization for ORLAAM in the European Union.
PDF EMEA: https://goo.gl/cCPt7k.
Pérez-Llombet, S. “Sanidad autoriza la administración del LAAM, un sustituto de la metadona”. El País, 31/03/1999.
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué es el Levo Alfa Acetil Metadol (LAAM)?
R: El LAAM es un opioide sintético utilizado en el tratamiento de la dependencia a opiáceos como la heroína. Fue desarrollado en 1948 y aprobado para su uso médico en los Estados Unidos en 1993.
P: ¿Cómo funciona el LAAM en el tratamiento contra la heroína?
R: El LAAM actúa bloqueando los receptores neuronales para suprimir el síndrome de abstinencia y produce una tolerancia cruzada que reduce los efectos placenteros de otros opiáceos.
P: ¿Cuáles son las ventajas del LAAM sobre la metadona?
R: El LAAM tiene efectos más suaves y menos sedantes que la metadona, lo que disminuye el riesgo de dependencia. Además, se administra solo tres veces por semana, generando beneficios en la vida social y laboral de los pacientes.
Acerca del autor

Eduardo Hidalgo
Yonki politoxicómano. Renunció forzosamente a la ominitoxicomanía a la tierna edad de 18 años, tras sufrir una psicosis cannábica. Psicólogo, Master en Drogodependencias, Coordinador durante 10 años de Energy Control en Madrid. Es autor de varios libros y de otras tantas desgracias que mejor ni contar.


















