Marruecos es el primer productor mundial de resina de cannabis (hachís), según un informe mundial sobre las drogas realizado en 2016, hecho público por la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el crimen (ONUDC) fundamentado en los informes presentados por los Estados miembros durante el período 2009-2014. Desde la independencia de Marruecos, el gobierno limitó la producción del cannabis. A este respecto, no autorizó ninguna nueva zona pero toleró de modo implícito el mantenimiento de aquellas ya cultivadas tradicionalmente.

El informe estima a 760 000 hasta más de un millón, el número de personas quienes dependen de la producción del cannabis. Se cuentan 90 000 hasta 140 000 hogares ubicados en las regiones del Norte de Alhucemas, Chefchauen y Uezzán, informa el Transnational Institute of Policy Studies (TNI). “Los productores sacaron pocas riquezas de la industria del cannabis, pero su producción les consigue un ingreso suplementario. Según los productores, se vende un kilogramo de kif a 8 dólares y ellos ganan en promedio 3000 hasta 4000 dólares cada año”, informa MarocHebdo.

Eso parece ser un negocio muy bueno en término de ingresos, pero no suficiente para satisfacer las necesidades de los productores quienes tienen un nivel de natalidad muy elevado. “Más de 6,5% contra 2,2% para el promedio nacional”, indicó el instituto. Por otra parte, subraya que a lo largo de los años, la superficie dedicada a la producción del cannabis disminuyó considerablemente, pasando de 134 000 hectáreas en 2003 a 47 196 hectáreas en 2013. En 2019, era de 55 000 hectáreas.

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Por eso, aquellos quienes abogan por la legalización del cannabis piensan que el proyecto de ley permitirá una mejor cartografía de las regiones afectadas por esta producción y un censo preciso y completo de la población implicada. Además, permitirá a los productores disponer de ingresos estables. Incluso podrían constituirse en cooperativas y negociar directamente con los industriales y los laboratorios farmacéuticos, pudiendo liberarse de las restricciones impuestas por los traficantes y los intermediarios.

El principal desafío para estos productores será conformarse a las condiciones que figuran en el pliego de condiciones previsto por el proyecto de ley, en particular el relacionado con el tetrahidrocannabinol (THC), según las normas de la ONU.

Por: Bladi.es