Variedad afgana de cannabis

En el artículo anterior estuvimos viendo algunos de los términos que más frecuentemente se utilizan en el ámbito de la crianza cannábica casera. En éste, haremos un breve repaso sobre una de las genéticas mejor valoradas por los amantes de la buena índica: la variedad afgana de cannabis.

Las variedades de cannabis que encontramos hoy en día en el mercado descienden, aunque sea de forma remota, de landraces míticas: Oaxaca, Punto Rojo, Oro de Acapulco, Dagga, Hindú Kush, Thai, etc. Entre ellas se encuentra la marihuana afgana, una de las más apreciadas por cultivadores y criadores dadas las bondades que ofrece. Es una de las mejores variedades para la elaboración de hachís y extracciones por su elevada cantidad de resina. Además es muy empleada medicinalmente para el tratamiento del dolor. Su cultivo es bastante fácil y suelen ser plantas muy agradecidas y resistentes.

El cannabis en Afganistán

Afganistán es uno de los países donde se cultiva cannabis psicotrópico de forma tradicional para la producción de hachís. Éste se ha elaborado de forma artesanal durante siglos y, desde 2010, el país asiático se ha convertido en uno de los principales productores del mismo a nivel mundial, habiendo superado incluso a Marruecos. Sin embargo, este hecho no se debe a la extensión de la superficie cultivada, que es mucho menor, sino a la excelente calidad del cannabis afgano, cuyas flores están bien cargadas de abundante resina. Según datos recogidos por la UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime), en Afganistán se producen en torno a 145 quilos de hachís por hectárea al año, frente a los 40 quilos por hectárea anuales que se obtienen en Marruecos. Es decir, en una misma extensión de terreno, la genética que se siembra en Afganistán triplica la capacidad de producción de resina de la que se planta en Marruecos. Por esta razón es una de las preferidas de los amantes del hachís, ya que no sólo produce mucho, sino que además el producto resultante es de óptima calidad.

Sin duda, una de las mejores resinas del mundo es el valorado hachís afgano. Éste se elabora de distinto modo según la región, aunque siempre de forma manual. Por una parte está la garda, que es hachís en polvo que se obtiene normalmente tamizando, sacudiendo y aplastando las sumidades floridas secas sobre una pantalla de seda, siendo éste el método tradicional que se utiliza en muchos otros países productores de hachís como el Líbano o Marruecos. Por la otra, está el charas, que se obtiene, o bien al frotar las manos sobre las flores frescas, o bien, restregando éstas sobre una piel de cabra para recoger posteriormente la resina. Éste último tipo de hachís es una elaboración propia de la zona del Himalaya. Otra de las consideraciones que recoge el informe de la UNODC, titulado “Afghanistan Cannabis Survey 2010”, es la distribución de la calidad del hachís según la zona de procedencia. Conforme a la información que ofrecen en él, en la zona norte y noreste del país el hachís es de mejor calidad y tiene un contenido inferior de materia vegetal. Los pequeños agricultores son los que se encargan de su elaboración y posteriormente lo venden a narcotraficantes.

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A pesar de que las plantas embriagadoras están totalmente prohibidas por el Islam, en este país existe una cultura secular muy extendida del hachís y del opio, que se usan de manera tradicional en el lugar desde tiempos inmemoriales. Además, con un promedio de 6,64 hijos por mujer (una de las tasas más elevadas del mundo), la situación de pobreza en la que se ve inmersa una población mayoritariamente agrícola ha propiciado la existencia y crecimiento desmesurado de este tipo de cultivos, siendo el de cannabis el más rentable, por encima incluso de la amapola.

Características de la variedad afgana de cannabis

La temporada de siembra varía ligeramente según las zonas debido a la diferencia de las condiciones climáticas que hay en ellas. En la región norte, los cultivos se empiezan entre marzo y abril y se cosecha entre noviembre y diciembre; en la región central, la época de siembra se da en abril y mayo y; en las regiones del sur, se siembra en mayo y junio. La cosecha se realiza en las mismas fechas tanto en el norte como en el sur, que normalmente son los meses de octubre, noviembre y diciembre. La resina suele extraerse posteriormente, entre los meses de diciembre y enero.

El 75% de este país, situado en el corazón de Asia, es terreno montañoso. De hecho, ocupa la mayor parte del macizo montañoso del Hindu Kush, que es la segunda cadena montañosa más alta del mundo. A finales de la segunda década del siglo pasado, el botánico y explorador ruso Nikolai Vavilov viajó por Asia central, lugar considerado como la “cuna” del cáñamo, y estudió las diversas variedades que allí crecían y se cultivaban. Estableció una clasificación para las distintas subespecies de cannabis, entre las que se encontraba la Cannabis sativa Afghanica, que se diferencia por sus rasgos morfológicos y su efecto característico. Estas plantas tienen una altura bastante reducida y su porte es achaparrado. Sus ramas son gruesas, anchas y poco flexibles, con una distancia internodal más bien corta y su estructura está poco ramificada. Las hojas de la variedad afgana de cannabis son anchas y de color verde oscuro, ocasionalmente moradas, y sus racimos florales son densos, voluminosos, compactos y cargados de abundante y deliciosa resina. Presentan una relación media cáliz-hoja y su maduración es bastante temprana. También concluyó que las variedades de cannabis afgano eran totalmente distintas de las que podían encontrarse en aquel entonces en Asia y Europa. Robert Connell Clarke, conocido estudioso del cannabis, estableció que se trata de una subespecie de índica en su libro “Cannabis: Evolution and Ethnobotany”, publicado en septiembre de 2013 y considerado de los más completos en la actualidad.

A pesar de que, en líneas generales, se está perdiendo la biodiversidad del cáñamo a nivel global, en Afganistán aún se conservan bastantes subespecies autóctonas. Existen diversas variedades según la zona del país en las que el contenido de cannabinoides suele ser alto. Es decir, éstas tienen elevado porcentajes de THC, pero también de CBD y CBN. Las variedades afganas se caracterizan por su efecto sedante y narcótico, marcadamente físico. La variedad más cultivada en el país en el 2010 fue la Mazari con un 47% de los cultivos, seguida de Watani con un 35% y Logari Shadani, según se informa en el documento publicado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que recoge la información de las encuestas realizadas a los agricultores.

Valor genético

Las afganas son muy aconsejables para realizar híbridos por sus excelentes cualidades. ¿Quién no querría una descendencia de grandes cogollos cargados de una copiosa cantidad de resina? Su estatura reducida, su corto periodo de floración y su gran producción de tricomas la convierten en una variedad de gran valor genético. Además, estos rasgos suelen mostrarse como dominantes al cruzarlas con otras subespecies, por lo que su interés para el cruce se ve aumentado. Son plantas agradecidas y fáciles de cultivar, así como muy resistentes a la plagas y al estrés hídrico. El cruce de una afgana con otra planta de floración más larga, suele dar como resultado una descendencia híbrida de corta estatura y floración temprana. Es la variedad para la producción de hachís por excelencia dada su gran producción de resina. Además de ser idónea para realizar cruces con cualquier otra especie, también es ideal para el cultivo en exterior en todo el territorio español, ya que se adapta muy bien a nuestra climatología.

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En definitiva, si estás interesado en el mundo de la crianza cannábica casera y quieres producir tus propias semillas, no puede faltar una afgana en tu armario de parentales, sobre todo si andas buscando una variedad con un efecto fuertemente relajante o que sea ideal para la elaboración de hachís y que cuente con una gran cantidad de resina.

Espero que te haya gustado el artículo y que te haya podido servir para conocer un poco más de cerca esta fantástica variedad de cannabis, que es la preferida de muchos cultivadores y fumadores experimentados por sus múltiples virtudes.

¡Muy buenos humos y hasta el próximo número!

Bibliografía

Afghanistan Cannabis Survey 2010. (2011). 1ª ed. [ebook] Afganistán: UNODC. Disponible en: https://goo.gl/KqdNCN [Acceso 10 Jul. 2015].

Isidoro Rodríguez. (2002). La enciclopedia de la marihuana Vol. III. Málaga: Megamultimedia.

 

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.