Todo consumidor de cannabis que se precie, sea cultivador o cultivado, debe saber que el CBD es lo que confiere a la marihuana su dimensión más medicinal. Luego llega la complejidad de la interacción entre THC y CBD, y la de estos con otros cannabinoides. Pero eso viene luego.

por Lorenzo Buendía

Lo siguiente que debe saber (y puede que no sepa) es que la mayoría de variedades comerciales contienen unas cantidades de CBD insignificantes, al menos según los análisis realizados por Energy Control durante los últimos años. El THC, de por sí, también alberga propiedades medicinales, pero en menor medida y de forma mucho más inespecífica que el CBD.

Hasta hace bien poco, cuando alguna de nuestras variedades arrojaba más de un 1% de CBD, captaba nuestra atención y cobrara de inmediato un carácter “medicinal”; hace no tanto que cualquier cultivador se hubiera sorprendido ante expresiones de afgana que alcanzan más de un 3% de CBD.

Sin embargo, las cosas han cambiado drásticamente durante los últimos años. Entre 2009 y 2010 las variedades con elevados y similares porcentajes de THC y CBD comenzaron a adquirir visibilidad. Para aquellos que no vivíamos en Cataluña (lugar donde continúa prosperando la crianza y el cultivo como en ninguna otra parte de Europa) era información lejana y difícil de contrastar.

Macro de Critical Mass CBD de CBD-crew
Macro de Critical Mass CBD de CBD-crew

En mi caso, todos aquellos rumores se hicieron realidad cuando CBD-crew se presentó de manera oficial en Spannabis 2012. Antes de continuar, debo concretar que según la página CBDcrew.org, todo su proyecto se fundamenta en la variedad Cannatonic que Jaime de Resin Seeds analizó en Spannabis 2009, en los laboratorios de CANNA, confirmando niveles de THC:CBD de ratio 1:1. Posteriormente, Scott Blakey (Shantibaba) y Jaime trabajaron juntos en las semillas ricas en CBD que actualmente comercializan.

Adentrándonos en conocimientos menos básicos y presuponiendo que el lector está al corriente de lo que es el THC, el CBD y otros cannabinoides como el CBN, el CBD, el CBG o el THCV. Las variedades 1:1 provocan relajación con efectos psicodélicos suaves o muy suaves, lo que conlleva menos euforia que la mayoría de variedades comerciales, así como más calma, tranquilidad y muchos menos efectos secundarios.

Aquel mismo año nos hicimos con algunas semillas de CBD-crew en formato regular y en 2013 analizamos los resultados. Efectivamente, sus variedades arrojaban niveles lo suficientemente homogéneos, siempre alrededor del 1:1. A lo largo de 2013 y en lo que llevamos de 2014, hemos seguido cultivando y cruzando diferentes variedades que arrojan grandes cantidades de CBD, principalmente de CBD-crew y de Reggae Seeds

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El mayor boom se produjo hace unos meses, cuando los grandes bancos anunciaron sus colaboraciones con CBD-crew. Barney’s Farm, Dutch Passion, Medical Seeds, Dinafem, Positronics, Paradise Seeds… todos ellos comprendieron el potencial económico de las variedades 1:1 y no han dejado pasar la oportunidad de hacerse un hueco en el mercado del CBD.

Aunque no cabe la menor duda de que se trata del mejor tipo de marihuana para aquellos que necesitan CBD y no quieren exponerse a grandes cantidades de THC, la ratio 1:1 se ha ganado tantos simpatizantes como escépticos entre el consumidor recreativo. Sin ir más lejos, nosotros, que constituimos un pequeño grupo de cultivadores, llevamos meses discutiendo sobre los pros y contras de las “variedades medicinales”.

Macro de Critical Mass CBD de CBD-crew
Macro de Critical Mass CBD de CBD-crew

Resulta obvio que a nadie le conviene resaltar el suave efecto psicodélico de este tipo de marihuana; un suave que puede volverse inapreciable si la persona que lo consume tiene una consolidada tolerancia al THC. Es algo que no se lee en las descripciones de estas variedades. Se hace hincapié en sus virtudes, que son muchas y muy abundantes (es sedante, antiepiléptico, antidistónico, antiemético, antiinflamatorio, ansiolítico, antipsicótico…), y se informa de su capacidad para controlar efectos indeseados del THC (taquicardia, ansiedad o miedo), pero no dicen “si lo que te gusta es una buena sativa, es muy probable que creas estar consumiendo otra sustancia” o “no busques el efecto de una potente índica, porque aquí no lo vas a encontrar”. Este es el principal contra argumentado por el cultivador/consumidor que no busca un efecto medicinal y quiere colocarse de forma intensa y evidente. Y es que no, pese a la preconcepción que tenemos al respecto, el CBD no nos deja tirados, ni provoca un efecto evidentemente narcótico. Sino que es el CBN y otras degradaciones del THC los que provocan pesadez y letargo.

Esto no quiere decir que el efecto de las variedades 1:1 no sea único y complejo. Todos aquellos que llevamos unos años degustando genotipos y fenotipos nos hemos maravillado al descubrir algo tan nuevo y prometedor en variedades fotodependientes. Después de la avalancha autofloreciente y el evidente paso atrás en lo que respecta a homogeneidad y estabilidad de las nuevas genéticas que se apoderan del sector, las variedades con altos contenidos en CBD son una bocanada de aire fresco y una alentador camino hacia una pluralidad genética de calidad.

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Debido al poco tiempo que llevan en el mercado, casi nadie puede considerarse un experto a la hora de juzgar el efecto de estas genéticas. Lo cierto es que si se prolonga el consumo a lo largo del día y no se mezcla con otros tipos de cannabis o hachís, muchos coincidimos en que la 1:1 es elevada, eficiente, optimista y, sobre todo, produce sensación de alivio y liviandad. Prácticamente todos las personas que la han consumido entorno a mí, incluso aquellas que no fuman hachís o cannabis habitualmente, han afirmado que se sienten ligeros y a gusto, sin paranoias ni efectos excesivos.

Y es precisamente es en este punto donde se evidencia que el cannabis 1:1 tiene un enorme interés comercial y va mucho más allá de los consumidores medicinales: contempla a otro consumidor potencial, aquel que ha dejado de fumar después de experimentar sensaciones desagradables, el que solo fuma hachís o el que simplemente no fuma marihuana debido al efecto, muchas veces excesivo, de la mayor parte de variedades comerciales y trapicheadas.

Para todos aquellos que disfrutaban del monchis y el risueño transcurrir del colocón pero han tenido una mala experiencia, las variedades ricas en CBD pueden convertirse en un placentero reencuentro con el cannabis. Es solo cuestión de tiempo que cualquier persona sepa reconocer las evidentes diferencias con el dominante cannabis comercial y se popularice el uso de la ratio 1:1, la 2:1 o la 3:1 (estas dos últimas más apropiados para el insatisfecho consumidor recreativo).

Molécula de CBD

Es importante dejar claro que hay quien no ve el potencial económico de estas semillas. Algunos de mis allegados consideran “la fiebre CBD” un torpe intento de convertir algo medicinal en el producto estrella de un negocio fundamentado en cultivadores recreativos, que en su mayor parte buscan efectos psicoactivos y evidentes.

Yo, por el contrario, sí creo que existe un gigantesco mercado que acogerá tarde o temprano a las variedades con altos niveles de CBD, y también creo que no tardaremos en juzgar adecuadamente estas exquisitas genéticas. Pero lo más importante es que las ratio 1:1 abren una nueva e importantísima puerta, una que nos acerca a la normalización a través de efectos que implican menos compromisos, menos riesgos y viajes mucho más seguros, especialmente para aquellos que aún no conocen el cannabis.