Ya está aquí la primavera con sus frutales en flor y los pajarillos trinando otra vez. Es la época de volcar nuestra atención en los campos y los montes y planificar nuestros cultivos de exterior y guerrilla, esperando que la climatología, las plagas y los indeseables (con o sin uniforme) nos permitan cosechar los frutos de nuestro trabajo al final de la temporada.

Este año será la tercera vez consecutiva que siembre una pequeña finca de cáñamo industrial, aunque esta denominación no es del todo correcta, puesto que todo el proceso es artesanal, desde la siembra y la cosecha al procesado. Para esta temporada he decidido centrarme en probar las diferentes variedades certificadas que han ido cayendo en mis manos a lo largo de este tiempo. Como las plantaciones que llevo a cabo no forman parte de un proyecto industrial y la semilla, flores y fibra las empleo en elaborar productos artesanales, la producción no es la primera prioridad de estos campos, sino la experiencia y la calidad de los productos que se puedan elaborar, junto con las actividades de divulgación respecto a los diferentes usos del cannabis. Por este motivo considero mucho más valiosa la información que pueda obtener de estos cultivos que la producción en sí misma.

Desde la cosecha de la temporada pasada no se ha realizado ninguna labor o cultivo en la finca, si no que ha sido usada para que pastase la yegua de mi vecino. Habría sido muy favorable haber sembrado alguna leguminosa en invierno para que sirviese como abono verde para enriquecer el suelo en nitrógeno, pero las circunstancias no lo permitieron. Además, creo que intervenir lo mínimo en el suelo de la finca favorece a que éste alcance un equilibrio en su vida microbiana que favorece, a su vez, la disponibilidad de nutrientes para el cáñamo. De hecho, durante el invierno pude recoger una buena cantidad de setas (Lepiotas) y, según algunos autores, las hifas que se extienden por debajo de la superficie del suelo actúan como canales para el desplazamiento de nutrientes hacia las zonas donde más se necesitan. También he dejado parte de la fibra de la pasada cosecha sin recoger en la zona más pedregosa y pobre de la finca, con el fin de extraer la mínima cantidad de materia del suelo (sólo las flores y las semillas) y también aportar estructura al mismo.

¿Psilocybe?
¿Psilocybe?

Pese a que lo ideal habría sido laborear el terreno con más anticipación no fue hasta finales de marzo cuando pude aportar una carga de tres toneladas de estiércol de vacuno y un par de semanas después un vecino pudo pasar el tractor con una grada de discos para remover el terreno, por lo que podemos decir que éste no ha sido tratado de la mejor manera posible, pero cuando uno no tiene los medios necesarios tiene que apañarse con lo que puede.

Tomé la decisión de dividir la finca en dos mitades, en una de ellas repetiré la forma habitual de sembrar en surcos con una distancia entre ellos de 60 centímetros y con una densidad de siembra de 25 Kg/Ha (2,5 kg de semilla en 1.000m2 aproximadamente), mientras que en la otra mitad delimité ocho parcelas de 2m x 10m donde sembraré las diferentes variedades de las que dispongo.

La intención es que estas pequeñas parcelas estén lo mejor atendidas posible, controlando el aporte de nutrientes y riego, tratando de mantener una muy baja densidad de plantas para poder evaluar y seleccionar los mejores ejemplares. En esta zona de la finca he tratado de mejorar las condiciones del suelo con más detenimiento. Para empezar, dado que el pH del suelo no llegaba a 6, he añadido 75Kg de cal agrícola (CaO), una enmienda caliza para tratar de subir el pH hasta los niveles adecuados para el cultivo de cáñamo. También he añadido 240 litros de humus de lombriz y 4 Kg de guano de murciélago para aportar materia orgánica y oligoelementos al suelo, así como 100Kg de una enmienda húmica a base de estiércol animal y humus de lombriz. Todos estos productos tienen su correspondiente certificación para su empleo en agricultura ecológica, aunque la verdad es que solo con los embalajes y los transportes la huella de carbono del cultivo aumenta considerablemente.

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Restos de fibra
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Como aporte extra durante el crecimiento de las plantas dispondré de humus líquido de lombriz que estoy produciendo con un pequeño vermicompostero hecho en casa y también con macerados de ortiga, que se pueden aplicar tanto en el riego como por vía foliar y pueden suponer una buena fuente de nitrógeno para estimular el crecimiento vegetativo de las plantas.

La mitad de la finca dispuesta para la siembra en surcos fue sembrada el 19 de abril, dado el buen tiempo que estaba haciendo esos días, pero debido a una nueva ola de frío y lluvia la emergencia de las plántulas se está viendo dificultada. Mientras escribo estas líneas, 10 días después de la siembra, las primeras valientes están asomando sus cotiledones tímidamente y algunas que ya comienzan a desarrollar el primer par de hojas muestran un color morado intenso que indica que todavía hace demasiado frío para una óptima germinación (this is Galicia).

La variedad escogida para la siembra en surcos es la Futura-75, procedente de Francia. Se trata de una variedad monoica de ciclo bastante tardío y desarrollada para la producción de fibra y biomasa. Es una de las variedades más extendidas en toda Europa para todo tipo de aprovechamientos, tanto de fibra como de semilla. En buenas condiciones alcanzaría una altura mayor que otras variedades de ciclo más corto, y precisamente esta característica es de gran utilidad puesto que esta zona de la finca es la que está más cerca de la entrada a la misma, por lo que será la que primero se vea. Precisamente por esto me parece adecuado que tenga el aspecto de un cultivo para fibra o semilla, mientras que la otra parte de la finca, con unas plantas mucho más espaciadas entre sí y posiblemente más ramificadas y frondosas seguramente tenga un aspecto más parecido a una buena guerrilla.

Restos de cañamiza en el suelo
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Y es que esta finca no servirá solamente para probar nuevas variedades, nutrientes, podas… sino que también se usará para hacer un pequeño experimento sociológico y ver la reacción tanto de los vecinos, los curiosos que pasen por allí e incluso la reacción de las autoridades, puesto que usando la misma semilla, un campo puede tener un aspecto muy diferente dependiendo de la densidad de siembra y de los cuidados que reciban las plantas. Uno de los objetivos principales desde que inicié el primer cultivo de cáñamo es el de normalizar el cannabis en el entorno que me rodea, siempre he sido estricto con la documentación, certificaciones, notificaciones y demás, por lo que hasta ahora no he tenido ningún problema. Este año vamos a forzar un poquito más tratando de obtener unas buenas matas que se parezcan un poco a las variedades ricas en THC, a las que los lectores de esta revista estamos acostumbrados, pero que una gran parte de la sociedad sigue viendo con malos ojos. La semilla tiene el mismo origen y las mismas características, pero al cambiar el método de cultivo el aspecto que mostrarán (espero) será otro, especialmente dado que este año al disponer de dos variedades dioicas, deje crecer algún macho para favorecer la polinización. En los bancales de estas variedades espero tener un buen puñado de hembras puras y bien cargadas de cogollos, seguro que las parcelas serán las que atraigan más atención y veremos si los cacos de la zona no se confunden.

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Junto con los ensayos de cultivo también se harán otra serie de pruebas como test de germinación para valorar la pérdida de capacidad germinativa a lo largo del tiempo (algunas semillas tienen ya más de tres años de antigüedad) y las características de cada variedad, tales como el peso, tamaño y aspecto de las semillas, sabor, dureza de la cáscara, etc. Debido a la singular situación de este valioso cultivo, derivada de la absurda política prohibicionista, no es fácil encontrar mucha información detallada sobre estos aspectos, y menos en castellano, incluso te puedes sacar una carrera de ingeniero agrónomo con sobresaliente sin siquiera llegar a conocer la existencia de esta especie. Conociendo las múltiples utilidades y el potencial de este cultivo, todo esfuerzo es poco por aumentar el conocimiento sobre él y tratar de divulgarlo con el mayor rigor posible, puesto que, cuanto mejor se conozca la realidad de esta especie, cada vez será más frecuente que los diferentes derivados del cultivo entren en las cadenas de producción de todo tipo de industrias como la construcción, los bioplásticos, biocombustibles, etc.

Las lombrices son buena señal
Las lombrices son buena señal

Es un largo camino por recorrer, pero debemos empezar cuanto antes a aumentar nuestro ritmo. Para variar, nuestros vecinos europeos nos llevan años de ventaja mientras aquí aún no hay centros de transformación viables y apenas se está superando el concepto de plantar sólo aquello que dé un rendimiento inmediato (básicamente a base de subvenciones). Se necesita asumir cierto riesgo y tener en cuenta que tanto el cultivo como la transformación a nivel industrial es una apuesta de futuro y llena de complejidades, por eso animo a plantar pequeñas superficies a todo aquel que esté interesado, supone una inversión mínima y conocerá de primera mano este cultivo. Cuantos más seamos los que nos interesemos por ello mayor será el ritmo de generación y difusión del conocimiento, en todos y cada uno de los pasos del proceso productivo.

Semilleros para comprobar la germinación
Semilleros para comprobar la germinación

En fin, en estos momentos sólo espero que este frío y mal tiempo dé paso al sol y pueda empezar a ver cómo el verde de nuestra planta favorita vuelva a conquistar el campo, disfrutar de su belleza. Creo que la mayoría de los que hemos cultivado nuestro cannabis alguna vez no podemos escapar a la atracción que nos produce su cultivo.

Acerca del autor

Ramón Servia
Ingeniero Técnico Agrícola
Ingeniero técnico agrícola de profesión, desde el año 2012 ha llevado a cabo diferentes experiencias relacionadas con el cáñamo industrial, buscando ahondar en el conocimiento de los diferentes aspectos del cultivo y las variedades certificadas disponibles. Ha actuado como perito judicial en varios casos relacionados con el cannabis y es colaborador habitual en publicaciones especializadas en el sector.