Los movimientos de mercado permiten a una gran compañía de Massachusetts disponer de la producción de marihuana con fines médicos autorizada por la Agencia Española de Medicamentos a una entidad ubicada en el Parque Científico de la Universidad de Alicante.

El mercado del cannabis no deja de moverse, tampoco en España, aunque aquí aún no se haya regularizado su uso. Las licencias que concede el Gobierno, a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad (Aemps), para cultivo de marihuana con fines de investigación o de producción medicinal suponen un importante atractivo para las grandes empresas de países donde la industria del cannabis legalizado ya constituye una parte notable de su economía.

A través de esa vía es como la empresa con el mayor volumen de negocio en el sector del cannabis medicinal de EEUU, Curaleaf Holdings, ha conseguido entrar en nuestro país. Curaleaf, con base en Massachusetts y establecimientos en 23 estados, ha adquirido este mes la compañía británica Emmac Life Sciences Limited, en la que está integrada a su vez Medalchemy, una empresa ubicada en el Parque Científico de la Universidad de Alicante que dispone desde junio del año pasado de una licencia de la Aemps para la producción de cannabis con fines médicos y científicos.

La licencia de Medalchemy fue, precisamente, la primera que se concedió durante el gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos. Según informó entonces el Ministerio de Sanidad a Público, la autorización fue aprobada tras haber realizado una inspección de la empresa y emitido un certificado de cumplimiento de Normas de Correcta Fabricación para la fabricación de extractos de cannabis con fines médicos. Por su parte, el director manager de Emmac en España anunció que comenzarían la producción para su distribución “inmediata” de una serie de productos de cannabis medicinal en varios países de Europa y otros continentes donde la legislación nacional lo permita, suministro que incluye productos de “marca blanca”.

Ahora, Curaleaf se ha hecho con Emmac tras un desembolso de unos 237 millones de euros y el compromiso de una inversión de expansión de algo más de 108 millones, como parte de una estrategia de desembarco en Europa, donde se halla el mayor mercado potencial del mundo de cannabis medicinal por población, poder adquisitivo y perspectivas de regulación. “Hoy se marca un hito, ya que Curaleaf se convertirá inmediatamente en el operador multiestatal de EEUU con la mayor presencia europea (…) Basándonos en los hábitos de consumo que hemos visto en EEUU, creemos que con el tiempo Europa podría superar los 120.000 millones de dólares en oportunidades de mercado”, declaró el CEO de la compañía estadounidense, Joseph Bayern, al hacer pública la compra de Emmac.

En el mismo comunicado donde anunció la compra, la compañía norteamericana destacó el hecho de que Emmac ofrece “operaciones de cultivo, procesamiento, distribución e I+D en varios mercados europeos clave de cannabis medicinal, entre ellos Reino Unido, Alemania, Italia, España y Portugal”.

La licencia temporal pertenece a Medalchemy, empresa ubicada en el Parque Científico de la Universidad de Alicante

La licencia temporal de cultivo de cannabis en España pertenece en este caso a Medalchemy, la empresa ubicada en el Parque Científico de la Universidad de Alicante, y solo a ella se la podría renovar la Agencia Española de Medicamentos. Sin embargo, tras la compra que ha realizado Curaleaf, los propietarios últimos de esa firma tienen su sede en Wakefield, Massachusetts, desde el que controlan un emporio que cotiza en la Bolsa de Canadá, abarca más de un centenar de dispensarios, 23 sitios de cultivo y 30 de procesamiento y da trabajo a cerca de 4.000 empleados. Según el último estudio mundial de la consultora internacional Prohibition Partners, del año 2019, se trata de la primera empresa de EEUU en volumen de negocio, con 2.700 millones de dólares, y la quinta del mundo con una producción basada, fundamentalmente, en la venta de aceites, lociones tópicas, cápsulas, tinturas, pastillas y comestibles de cannabis.

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Sin embargo, toda la producción que obtiene Medalchemy y las otras siete entidades que actualmente disponen de licencia de la Aemps para producción de cannabis con fines médicos tiene que ir destinada a la exportación, ya que su uso está prohibido todavía en España, aunque es legal en otros países de Europa como Alemania, Gran Bretaña, Italia, Dinamarca o República Checa, donde se prescribe a pacientes con distintas enfermedades y dolencias.

Otras empresas extranjeras en España

El caso de Curaleaf no es, sin embargo, el primero de una gran empresa extranjera que accede de forma indirecta al disfrute de las licencias de cultivo de cannabis que otorga el Ministerio de Sanidad español. Anteriormente, la canadiense Canopy Growth, la más importante del mundo en este sector según el mismo estudio de Prohibition Partners, adquirió en 2019 la empresa Cáñamos y Fibras Naturales SL, Cafina, que contaba en ese momento con dos autorizaciones de la Aemps, una para cultivo con fines de investigación y otra para producción con fines médicos, aunque actualmente ya solo tiene esta última.

Cuando Canopy Growth compró Cafina, que disponía únicamente de una superficie de 150 metros cuadrados para el cultivo autorizado de cannabis, las acciones de la compañía canadiense subieron dos puntos en la Bolsa de Toronto. Esa adquisición se sumó a su previa expansión en Dinamarca, donde el gigante norteamericano contaba ya con una superficie de 400.000 metros cuadrados plantada con marihuana para abastecer la producción destinada al mercado europeo medicinal.

Capital extranjero también está detrás de otra de las empresas con licencia de la Aemps, Linneo Health, heredera de Alcaliber, la compañía española del magnate Juan Abelló líder durante décadas del mercado farmacéutico mundial de medicamentos hechos con morfina y tebaína. Esta empresa fue adquirida por una nueva entidad integrada en un 60% con capital del fondo británico GHO y en un 40% por Torreal, vehículo inversor del propio Abelló, que se quedó con algo fundamental de su antecesora para su futuro negocio: una licencia del Estado como la que ya disfrutaba Alcaliber para cultivo en España de cannabis con fines medicinales.

Linneo Health declara en su página web poseer una superficie de 40.000 metros cuadrados para el cultivo de flor de cannabis y capacidad industrial para el procesado de más de 12.000 toneladas al año de material vegetal para la producción de extractos y principios activos derivados del cannabis. Y el año pasado comenzó a exportar su producción a Alemania, un país donde su administración está cubierta por el seguro médico una vez prescrita por cualquier facultativo del sistema sanitario, salvo dentistas y veterinarios, que pueden recetar extractos y hasta 35 variedades de flores de la marihuana de los que se benefician miles de pacientes.

Europa podría ser en 2025 el mayor mercado del mundo de cannabis legalizado, por encima de EEUU

El mercado sigue sus reglas, que son, fundamentalmente, las que marcan las cuentas de resultados. Y las estimaciones periódicas que realiza la consultora Prohibition Partners, para informar a clientes dispuestos a invertir en el sector o para ampliar sus mercados, hacen ver que en Europa todavía tiene mucho margen para crecer. De acuerdo con sus previsiones, Europa podría ser en 2025 el mayor mercado del mundo de cannabis legalizado, por encima de EEUU, con un valor aproximado de 3.200 millones de euros y un porcentaje del 37% del global, en su mayoría correspondiente al uso medicinal, que acapararía por encima del 60% del negocio mundial en este ámbito.

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Las asociaciones cannábicas quieren otro modelo

Pero ese mercado es el que, precisamente, menos gusta a quienes llevan más años trabajando en el sector del cannabis en España y con una mirada menos mercantilista, como la que tienen las cerca de 1.500 asociaciones de usuarios que componen el mayor movimiento social del mundo en torno al consumo de la marihuana, tanto en su faceta medicinal como recreativa. Jose Afuera, portavoz de la Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas (Confac), aunque asume que las compras de unas empresas por otras forman parte del funcionamiento intrínseco del capitalismo, no es el modelo que desea para la regulación en nuestro país.

“Nos parece una vergüenza que se compren empresas con licencias cuando el presidente del Gobierno dice que no hay evidencia científica sobre el uso del cannabis medicinal, cuando se obtienen millones de exportar ese cannabis a otros países donde sus ciudadanos pueden ir tranquilamente por la calle, mientras aquí estamos sometidos por ello a las multas de la ley mordaza”, critica Afuera.

A juicio del portavoz de Confac, con el cannabis no se pueden cometer los mismos errores que con el tabaco y el alcohol, en los que las necesidades del mercado y los beneficios económicos han estado muy por encima de los riesgos que puede entrañar su consumo. Su propuesta de regulación se sitúa en lo que considera un punto intermedio entre el prohibicionismo que rige ahora en España y el mercado ultraliberal de estados como California o Colorado en EEUU, “donde únicamente piensan en ganar dinero” con la marihuana y no en la salud de los consumidores o en el trabajo de quienes la cultivan, esgrime.

Afuera: “Nos gustaría que hubiera más transparencia en todo el proceso y menos capitalismo de amiguetes”

La Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas sostiene, además, que las licencias de cultivo que concede la Agencia Española de Medicamentos adolecen de “oscurantismo y opacidad”. “Nos gustaría que hubiera más transparencia en todo el proceso y menos capitalismo de amiguetes”, concluye Afuera.

Prohibition Partners estima que si en España se regularizara el próximo año el uso medicinal del cannabis, se llegaría a generar en 2025 un volumen de negocio de más de 60 millones de euros, con una producción superior a los 1.700 kilos de flor para tratar a más de 30.000 pacientes en un año.

Sin embargo, esta consultora internacional se lamenta de que todavía no se han producido avances legales en nuestro país, donde los pacientes continúan sufriendo muchas dificultades para acceder a un cannabis terapéutico en el mercado negro o en las asociaciones de usuarios, sin que el Estado obtenga ingresos fiscales por ello. A su juicio, Emmac, la empresa que ha sido adquirida por la estadounidense Curaleaf, constituye una figura clave en el sector del cannabis medicinal en Europa, ya que es una de las primeras compañías que cuenta con una cadena de suministros comercial entre diferentes países, cadena en la que España puede desempeñar un papel muy importante, asegura: primero cultivan el cannabis en Terra Verde, Portugal, luego procesan la materia prima en ese país y en España, y luego comercializan los productos finales desde el Reino Unido.