En esta segunda y última parte dedicada a lubricantes cannábicos hablaremos, después de haber introducido conceptos básicos sobre estos productos y haber expuesto noticias y testimonios en la entrega anterior, sobre nuestra experiencia personal con María Magdalena, el homólogo español al conocido lubricante estadounidense llamado Foria.

Todo estaba dispuesto. Ella había leído varios artículos y noticias sobre Foria. Decidimos no fumar en todo el día, yo por solidaridad y ella para no ver condicionado el efecto del lubricante. Siguiendo las indicaciones del creador, aplicó una cantidad abundante del producto en torno a sus labios mayores y menores, el clítoris y el comienzo de la vagina. Decidimos no escatimar en la cantidad aplicada puesto que ella es una consumidora habitual de cannabis y su tolerancia es, con seguridad, mayor a la que necesitaría una persona que no consume marihuana en absoluto.

Esperamos unos cuarenta minutos para asegurarnos de que el invento hacía el efecto deseado.

  • ¿Cómo vas?
  • Tengo una sensación peculiar, pero no noto nada de otro mundo.

Nos dejamos llevar y experimentamos. Un poco de esto, un poco de aquello y vuelta a empezar, dejando siempre tiempos prudenciales de asimilación y tomándonoslo con mucha calma. Habíamos decidido evadirnos por completo del afán psiconáutico, investigador, para disfrutar plenamente de la experiencia y hablar sobre ella una vez hubiera terminado. 

En mi caso, pese a haber estado en contacto con el lubricante a través del sexo oral, no había notado nada en absoluto que diferenciara ésta de cualquiera de nuestras plenas experiencias sexuales previas.

Entonces sí, lie un canuto bien cargado de CBD y THC y, mientras lo encendía, le pregunté:

  • ¿Cómo ha ido la experiencia?
  • Pues, la verdad, me cuesta definirla. Es cierto que en muchos momentos he notado que se intensificaban las sensaciones, pero no era algo que se alargara en el tiempo, no podía aislar esa intensidad ni atraparla. No sé si me explico.
  • ¿Notaste que se intensificaban algunas sensaciones a nivel físico, concretamente en esa zona, o de forma general?
  • En algunos momentos notaba una sensibilidad especial, excesiva, en la zona de la vagina, pero también creo que se han intensificado los orgasmos. Digo creo porque no se trata de algo lo suficientemente definido como para diferenciarlo de forma radical de otras experiencias sexuales que hemos tenido.

  • Entonces, en conclusión…
  • Me ha gustado, pero tampoco creo que sea el Santo Grial. De hecho, supongo que cuando eres una persona que mantienes una vida sexual saludable y no tienes problemas a la hora de tener orgasmos se convierte en otro elemento con el que jugar, pero poco más. Me pregunto cómo afectará el lubricante con una mujer que tenga problemas para alcanzar el orgasmo. En esos casos será, probablemente, mucho más práctico.

ROUND 2

Dejamos que pasaran unos días y volvimos a probar. Pasa con muchas primeras veces, en cuanto a la experimentación con sustancias, que no pueden sacarse grandes conclusiones al respecto y es preferible dejarse llevar en el primer contacto para hacer un análisis más exhaustivo en experiencias posteriores, cuando ya tienes una idea de por dónde van los tiros.

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Aplicación concienzuda del lubricante, cincuenta minutos de espera (esta vez decidimos esperar un poco más), fuegos artificiales y porro de rigor.

  • ¿Qué tal?
  • Pues, la verdad, mucho mejor que la primera vez. No es que haya sido una experiencia religiosa, como dicen otras personas que lo han probado, ni una consecución interminable de orgasmos, pero he notado de forma más definida el efecto.
  • ¿Cuál ha sido exactamente el efecto que has notado?
  • He notado que podía identificar de forma más concreta de dónde provenían las sensaciones que estaba sintiendo, tanto en la zona exterior (clítoris y labios), como durante la penetración. Se han intensificado de una forma un poco más evidente los orgasmos. En general, ha sido muy agradable, la verdad, aunque tampoco creo que se trate de algo que no pueda suceder de forma natural y puntalmente sin usar el lubricante. Con ello quiero decir que es evidente que ha intensificado la experiencia, pero creo que los estados anímicos, la predisposición o lo agradable de la situación pueden provocar sensaciones muy similares, sino idénticas.

ROUND 3

Esta vez esperamos sólo un par de días para volver a usar el lubricante. Repetimos los pasos anteriormente descritos haciendo una doble aplicación con un intervalo de espera de unos 30 minutos entre ellas. Nos lo tomamos como un juego desde el comienzo y lo prolongamos considerablemente más que en las anteriores experiencias.

  • ¿Y bien?
  • Pero no sabría decirte.
  • No me ayudas mucho, la verdad.
  • Es que no se trata de algo que se pueda explicar de una forma específica, principalmente porque creo que el efecto no es lo suficientemente intenso o definido. No sé cómo transmitírtelo.
  • Pues piénsalo, porque tengo que escribir un artículo.
  • A ver. De por sí, cuando practicas sexo disfrutas. O es así o hay algún problema. Entonces, obviamente, el lubricante trabaja como un intensificador de una sensación que ya de por sí es placentera. El efecto del lubricante se mezcla con un placer que ya está ahí y resulta muy complicado diferenciar dónde empieza uno y dónde acaba el otro.
  • Entonces la pregunta sería: ¿lo usarías?
  • Sí. Lo utilizaría de cuando en cuando, como un juguete sexual más. De la misma forma que puedes introducir un lubricante común, un vibrador o cualquier otro utensilio. Ya te digo que en mi caso no es el Santo Grial ni he descubierto nada especialmente nuevo que no haya experimentado consumiendo cannabis de otras formas. Como te decía, esto puede que se deba a que, de por sí, disfruto del sexo, y a que conozco cómo el cannabis aumenta la sensibilidad, aunque sea consumido de otras formas.
  • Pero has dicho que sentiste una sensación que sí podías aislar en la zona vaginal en otras ocasiones.
  • Sí, eso es cierto. También me ha pasado esta vez. Noto cierta sensibilidad en la vagina que no noto habitualmente. De nuevo, nada de otro mundo, simplemente tengo la sensación de ser más consciente de qué parte está siendo más estimulada.
  • ¿En definitiva?
  • Ha sido una experiencia cojonuda, me ha gustado mucho. Eso sí, en lo que a mí respecta, lo que he sentido está muy lejos de parecerse a las vivencias que relatan en medios generalistas y como presentación del homólogo estadounidense.
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Orgasmos, orgasmos… ¿y más orgasmos?

Pues no

Pese a que este artículo no tiene intención de arrojar un juicio absoluto sobre el uso y los efectos de lubricantes cannábicos (lo de siempre, cada persona es un mundo), sí es posible hacer una aproximación al producto en sí, desde una perspectiva subjetiva.

Claro que ha estado bien, ambos hemos disfrutado y ha sido algo diferente. En cuanto a la pregunta: ¿voy a experimentar una experiencia sexual especialmente diferente y extremadamente placentera si uso lubricantes cannábicos? La respuesta es, probablemente, no.

Los medios de comunicación generalistas están demasiado acostumbrados a adornar las noticias y sus respectivos titulares para hacerlos más atractivos y generar visitas. Algo que en la facultad de periodismo se enseña como “hacer atractivo un titular” se ha convertido en “exagerar y sobredimensionar los hechos”.

Foria o Maria Magdalena no dejan de ser productos cannábicos como lo serían los ungüentos o los derivados alimenticios, todos pueden intensificar nuestras experiencias de diferentes formas, pero no son productos milagrosos y lo más posible es que no solucionen ningún problema.

De todas formas, los creadores de ambos productos han advertido que no se trata de algo matemático y que en absoluto debe esperarse una respuesta extrema derivada de la aplicación del producto. Cabría entonces preguntarse por qué (tanto los usuarios como los medios de comunicación) nos empeñamos en exagerarlo.

Resta felicitar a Judas Iscariote por el excepcional trabajo hecho con María Magdalena. Ha sido un agradable viaje.

Acerca del autor

Xosé F. Barge se licenció en Periodismo en la UPSA. Posteriormente realizó el grado en Humanidades y se especializó en literatura distópica del s. XX. Es el Redactor jefe de Cannabis Magazine y El Cultivador.