De la UNDA y el bombardeo mediático a la Conferencia de Ginebra: la estrategia que demonizó la marihuana, frenó la industria del cáñamo y preparó la prohibición federal de 1937 en EE.UU.
por Mónica Hinojosa Becerra e Isidro Marín Gutiérrez, @isidromarin
El Congreso de los Estados Unidos creó una nueva agencia para vigilar el problema de las drogas. El 14 de junio de 1930, la Federal Narcotics Control Board y la división de narcóticos de la Bureau of Prohibition se disolvieron y sus responsabilidades se pusieron bajo la jurisdicción de la Oficina Federal de Narcóticos (el Federal Bureau of Narcotics o FBN) el 12 de agosto de 1930. La Oficina Federal de Narcóticos se creó como una unidad independiente del Treasury Departament (Departamento del Tesoro). A su cabeza se colocó a Harry Anslinger, designado por el presidente Hoover (estuvo desde 1930 hasta 1962). Harry Anslinger había sido comisario adjunto de la prohibición del alcohol (o Ley Seca) y estaba comprensiblemente deseoso de borrar el recuerdo de su fracaso al llevarla a cabo. No consiguió prohibir el alcohol pero aprendió bastante de la experiencia.

Bombardeo publicitario de las maldades del cannabis
Anslinger empezó una campaña en periódicos y revistas pidiendo una ley común para todos los Estados Unidos con respecto al cannabis (Anslinger, 1932) (New York Times, 16 de septiembre de 1931). Se crearon nuevas leyes como la Uniform Narcotic Drug Act (UNDA), propuesta en 1932. La UNDA dejaba a la discreción de los diferentes Estados la inclusión o no del cannabis. Los comisionados estatales no se convencieron de que era un problema a pesar de los esfuerzos del FBN. En Kentucky, el Louisville Herald Post escribió varias referencias al Uniform Act: “El diputado Kramer aseguró que se estaba introduciendo a chicos y chicas de edad escolar el hábito de fumar marijuana por los líderes del hampa”. Así, el cannabis, marijuana, muggles o “loco weed”, se prohibía (Lousville Herald Post, del 6 de junio de 1934).
A partir de 1933, la industria del cáñamo era una realidad en los Estados Unidos a pesar de las advertencias del recién creado FBN gracias a la utilización de nuevas tecnologías que hacían del cáñamo un producto competitivo (concretamente a la máquina descorticadora en 1917). Sin conocimiento del FBN se creó la Corporación del Cáñamo Noroeste en 1933. Su presidente Frank Holton se interesó por las perspectivas de la industria del cáñamo con H. W. Bellrose, presidente de la World Fibre Corporation (Craig, 1995). Durante la reunión discutieron las potencialidades del cáñamo, sobre todo de la creación de papel. Según Bellrose, la industria del papel estaba absolutamente preparada para el cáñamo. Además del papel, Bellrose se refirió también a la posibilidad de hacer plásticos de celulosa y telas con la fibra (Craig, 1995).
En 1935, el FBN comenzó a bombardear en los medios de comunicación sobre la marijuana, un poderoso narcótico capaz de inducir delincuencia y conductas violentas. El FBN lanzó campañas para estimular el apoyo de las masas. Lo que provocó fue la demonización del cannabis y su futura prohibición (Bonnie y Whitebread, 1974:94-100). Recicló rumores, prevaricaciones y mitos del pasado. Los moldeó a sus intereses y los publicó en los medios de comunicación. Pero ¿por qué lo hizo? La prohibición afectaría al desarrollo de las nuevas empresas comerciales de la industria del cáñamo. El aumento de la propaganda anticannabis actuó como una cortina de humo que escondía los motivos reales que guiaron el FBN. El ataque final contra el cannabis se activó por la codicia monopolizadora y la inseguridad económica de unas industrias financieramente amenazadas (Craig, 1995).
La Conferencia de Tráfico Ilícito de Drogas Peligrosas
En 1936 Anslinger viajó a Ginebra para asistir a la Conferencia de Tráfico Ilícito de Drogas Peligrosas. Anslinger estaba esperanzado de que el cannabis estuviera dentro de la lista de sustancias peligrosas. También se reunió el subcomité para el Cáñamo Indio del Comité Asesor en el Tráfico de Opio que discutió la bibliografía y desarrolló pruebas químicas con el cannabis. Así se decidió invitar a seis expertos para determinar si el cannabis creaba adicción y en el caso de que lo fuera qué tratamiento podría ser el más apropiado. A la secretaría se le pidió que considerara posibles mejoras en dicha convención y así poner en orden todos los estudios sobre causas y efectos de abuso en el cáñamo indio.
Los delegados de los países que allí se encontraban se negaron a aceptar la demanda de los Estados Unidos. Ya que el subcomité encargado de tal estudio afirmó que no existían estudios rigurosos sobre cómo actúa el cannabis en lo psicológico y en lo fisiológico, al igual que en los efectos psicopatológicos, las propiedades adictivas, la relación entre cannabis y crimen. Anslinger se fue desalentado y se negó a firmar ninguna de las resoluciones adoptadas por la convención ya que no se había incluido al cannabis en las listas.
Sobre los efectos del abuso de cannabis, el subcomité encontró que la información que tenía ante si dejaba mucho que desear. El subcomité recomendaba que se esforzara en procurar una información extensa respecto a los siguientes puntos:
- Los efectos fisiológicos.
- Los efectos psicológicos
- Los efectos psicopáticos (la demencia).
- Las propiedades adictivas (los síndromes de abstinencia).
- La relación con el crimen.
En cuanto a la información con respecto a la locura como resultado del uso del cannabis y la relación entre la afición del cannabis y crimen se presentaron datos informales. A lo que llegó a la conclusión el subcomité de que sería aconsejable recopilar toda la información sobre estos asuntos disponibles a lo largo del mundo. Otra pregunta que se plateó en el subcomité era la relación que posiblemente existía entre la afición al cáñamo indio y la afición a otras drogas. Uno puede preguntarse si los adictos al cannabis, privados de su dosis, tienen o no tienen una tendencia a volverse víctimas de otras drogas. La pregunta era que si con la supresión del cannabis podría ocasionar el aumento de consumo de otras drogas. En 1936, el subcomité repasó información presentada por el asesor, Dr. Bouquet y Dr. Treadway. Su informe incluyó las declaraciones siguientes (Musto, 1972):
- El cannabis contiene la resina producida por los pistilos de la planta hembra del cáñamo indio. Es considerado como el principio activo.
- La marihuana secada a los 12 o 18 meses pierde su efecto tóxico.
- La fibra de cáñamo ha sido reemplazada por el algodón ya que se produce más barato.
- La semilla no contiene principio activo cannabinoide. Siempre se ha pensado que los pájaros se ponen contentos comiendo cañamones, eso es falso.
- El cannabis ha sido utilizado desde el siglo V a.C. como un sedante. Hoy en día no se utiliza.
- El cannabis no produce dependencia como el opio. Cuando se le retira el opio a un opiómano le produce dolor, en el caso de un consumidor de marihuana no ocurre.
- La degradación moral y social es la misma que la del alcohol.
- El hábito del consumo de cannabis es el mismo que tienen algunas personas al azúcar o al café.
- El alcohol produce los mismos efectos (o más) que el cannabis en el sentido que produce una excitación y alegría seguido de una fase delirante.
- La marihuana produce un delirium con frenesí que podría producir violencia. Pero esto también podría ocurrir con el alcohol.

En 1936, la Asociación Internacional de Educación sobre Estupefacientes afirma que: “El consumo de marihuana produce una rápida degeneración física y mental, depravación lujuriosa e inclinaciones irrefrenables a la violencia y al asesinato sin motivos” (Escohotado, 1999: 691) “es un terrible narcótico fumado por los criminales y otras gentes depravadas» (Escohotado, 1999: 692).
Pero la mayoría de la población parecía indiferente de la amenaza. Anslinger necesitaba un golpe de efecto, sentía que tenía que hacer algo más para capturar su atención. Anslinger sentía que el Congreso tenía que adoptar una legislación antimarihuana federal además de las leyes restrictivas que ya existían (Bonnie & Whitebread, 1974). Para luego actuar de manera internacional. Existía ya un precedente con el Migratory Bird Act (un tratado internacional con Canadá y Méjico). En enero de 1936 Anslinger emplazó una conferencia en Nueva York para considerar la materia y buscar un tratado con Méjico y Canadá. Anslinger pretendía desarrollar una ley internacional antimarihuana con Canadá y Méjico (Musto, 1972).
El intento de prohibir de forma internacional el cannabis
Así que lanzó nuevas campañas de prensa por todo el país para ganar apoyos cívicos y otros intereses. Tuvo apoyo editorial de periódicos y realizaba artículos para revistas populares, escribieron en boletines judiciales explicando la necesidad de una nueva ley para el cannabis. Lo que nunca se escribía o se parecía obviar era:
- El costo de la prohibición lo pagaría el Estado (aumento del gasto en policía, cárceles, jueces, etc.).
- Esta ley tendría que estar autorizada por doctores, dentistas y veterinarios.
- Las preparaciones y recetas médicas hechas con cannabis sería prohibidas.
- Habría que revocar las licencias para la investigación médica y farmacéutica con cannabis (Bonnie & Whitebread, 1974: 97).
También se producen varias cartas abiertas a la FBN en la prensa (controlada por Anslinger y su amigo Hearst) de diversos puntos del país. F. K. Baskette, redactor del Alamosa Daily Courier (Alamosa, Colorado), escribió una carta al FBN, publicada el 4 de septiembre de 1936, explicando que un mexicano, llamado Lee Fernández, había atacado a una chica bajo los efectos de la marijuana. La sentencia del tribunal fue de 10 a 14 años de cárcel. Baskette escribió: “Desearía poder mostrarle lo que un pequeño cigarrillo de marihuana puede hacer a uno de nuestros degenerados hispanoparlantes residentes. De ahí que nuestro problema sea tan grande. La mayoría de nuestra población es hispanoparlante, débiles mentales casi siempre, debido a condiciones sociales y raciales. Como representantes de líderes cívicos y funcionarios de justicia del San Luis Valley, les pido ayuda” (Musto, 1973: 223) (Escohotado, 1999: 692). Anslinger, por su parte, respondía a la prensa: “Apenas son conjeturables los asesinatos, suicidios, robos, asaltos, extorsiones y fechorías de maníaca demencia provocados cada año por la marihuana, especialmente entre los jóvenes” (Escohotado, 1999:692) (Kaplan, 1972: 433-436).
Se tuvo que enseñar a la policía qué era la marijuana para que no hubiese ningún tipo de confusión y la pudieran reconocer (New York Times del 24 de julio de 1936). La FBN consideró que era oportuno realizar un proyecto normativo represivo sobre el cáñamo, con vistas a su aprobación por parte de la Cámara. Los fabricantes, poseedores y dispensadores debían declararlo así en ciertos impresos y pagar un impuesto. Anslinger usó como apoyo jurídico una ley reciente (1935) sobre aves migratorias (Escohotado, 1999:693).
Para rebatir el informe de La Guardia (un informe independiente que afirmaba la inocuidad del cannabis), el AMA (Asociación Médica Americana), a petición de Anslinger, dirigió un estudio entre 1944 y 1945 para demostrar que 34 soldados de los Estados Unidos negros y uno blanco que fumaban marihuana acabaron siendo irrespetuosos con los soldados y oficiales blancos del ejército (de marcado carácter racista) (Herer, 1999:81). El estudio informaba que los consumidores de cannabis en el ejército eran unos indeseables con falta de disciplina y de motivación. El informe se llamó “Army Study of Marihuana” y se publicó en la revista Newsweek (15 de enero de 1945). El proceso experimental comparó los datos de los 35 soldados que realizaban tareas rutinarias como barrer fuera de los almacenes. Se les permitía consumir marihuana. Según el informe los negros estaban poco motivados y eran rebeldes.
Es así como se estaba preparando la ley para prohibir la marihuana en todo el país en 1937 gracias al FBN y a su director Harry Anslinger. Pero esta ley la estudiaremos en el siguiente artículo.
Bibliografía
- Anslinger H. J. y Oursler W. (1961). The Murderers. The story of the narcotics gangs. Farrar Straus, New York.
- Anslinger, H. (1932). The reason for Uniform State Narcotic Legislation, 21 Geo. L. J. 52.
- Anslinger, H. y Cooper, C. R. (1937). Marihuana: Assassin of youth. American Magazine, 18-19 de julio nº 150.
- Anslinger, H.J. y Tomkins, W.F. (1953). The Traffic in Narcotics, Funk & Wagnalls, Nueva York.
- Bonnie, R. J. y Whitebread, C. H. (1974). The marihuana conviction: A history of Marijuana Prohibition in the United States, University Press of Virginia. Charlottesville.
- Bonnie, R. J. y Whitebread, C. H. (1999). The forbidden fruit and the tree of knowledge: The legal History of Marijuana in the United States. The Lindersmith Center.
- Craig Lupien, J. (1995). Unraveling an American Dilemma: the demonization of marihuana. Tesis doctoral de la Pepperdine University (EE.UU.), abril de 1995.
- Escohotado, A. (1999). Historia general de las drogas, Espasa Forum, Madrid.
- Kaplan, J. (1972). Marihuana: The New Prohibition, Pocket Books, New York.
- Musto, D.F. (1972). The history of the Marihuana Tax Act of 1937. New Haven, Conn. Publicado en Arch. Gen. Psychiat. Volumen 26. Febrero de 1972.
- Musto, D.F. (1973). The American Disease: Origins of Narcotic Control, Yale Univ. Press, New Haven.
Acerca del autor
Isidro Marín Gutiérrez nació en la ciudad de Huelva en 1975. Es Doctor en Antropología Social y Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha publicado 29 artículos en revistas científicas, 18 libros y 15 capítulos de libros. Entre sus múltiples publicaciones e investigaciones





















